Ingenio y clandestinidad contra la censura en Venezuela

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Periodistas que dan las noticias en el transporte colectivo, servicios clandestinos por medio de WhatsApp o imágenes en texto en caso de que las autoridades ordenen un apagón eléctrico o de internet. El ingenio no falta y nuevas formas han surgido en Venezuela para informar en medio de una crisis económica y humanitaria sin precedentes, donde el gobierno de Nicolás Maduro trata de restringir el acceso de los ciudadanos a las noticias, muestra un reportaje de la revista Time escrito por la reportera Ciara Nugent.

Contra la censura, uno de los métodos más llamativos es el Bus TV: los periodistas se paran en los autobuses públicos, leen los titulares y sostienen un marco similar al de un  televisor alrededor de sus caras. El objetivo es informar a la población, pero también es una forma de protestar en contra de la censura. La mayoría de sus receptores, de acuerdo la cuenta de Bus TV en Twitter, son personas que tienen poco o ningún acceso a medios de información independientes.

Gran parte de la televisión en Venezuela es estatal, y las autoridades prohíben que las pocas estaciones de radio y televisión independientes cubran la crisis en el país, que se manifiesta en cortes generalizados de energía, escasez de alimentos y medicamentos, protestas encabezadas por la oposición, señala Time. Los periódicos y las revistas han ido desapareciendo porque no tienen dinero para pagar el papel para imprimir, que cada vez es más caro y más controlado para su importación. Periodistas han sido detenidos y otros han tenido que trabajar desde el exilio.

Aunque también hay apagones en internet, sigue siendo el gran recurso para informarse y armar redes de oposición. Por eso una red de activistas y experiodistas han creado servicios de noticias clandestinos en WhatsApp y enseñan a los menos expertos en tecnología a navegar en internet a pesar de las restricciones, así mantienen la información circulando por todo el país.

“La mayoría de los venezolanos están en la oscuridad, hambrientos de información”, le dijo a Time Andrés Azpúrua, director de vigilancia de la libertad en Internet VE Sin Filtro (Venezuela sin filtro). “La gente está trabajando muy duro para conseguirlo”.

De acuerdo con Azpúrua, la falta de libertad de expresión y la libertad en internet creció aún más desde enero de 2019, cuando Juan Guaidó, el líder del parlamento venezolano de la oposición, reclamó la presidencia. Casi todas las veces que Guaidó transmite un discurso en Instagram, Youtube o Periscope, el sitio se cierra precisamente cuando comienza, dice Azpúrua.

Time cita el caso de Luis Carlos Díaz, un periodista de tecnología, locutor de radio y autodenominado “hijo de Internet” que se ha hecho conocido por asesorar a sus grandes seguidores en línea sobre cómo usar servicios alternativos o servidores proxy, y qué hacer durante los apagones de información. Agentes de Inteligencia lo detuvieron por 30 horas  en Caracas a principios de marzo pasado.

Además de la estrategia del proyecto de Bus TV, la revista Time pone el ejemplo de dos servicios de activistas y periodistas contra la censura.

Uno es Información Pública, donde producen boletines cortos de noticias de audio, distribuidos como notas de WhatsApp o en SoundCloud. Y otro es un servicio de noticias emergentes, como ¿Qué está pasando?, donde comparten imágenes de texto que las personas pueden guardar en sus teléfonos en caso de que se desconecte internet.

Los boletines informativos clandestinos se comparten en “grandes listas de distribución”, dijo Azpúrua a Time. “Las personas que se han registrado reciben [los boletines] y los comparten con sus amigos, y así sucesivamente, por lo que se vuelve viral”.