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  • Laura Haddad ha publicado una actualización hace 5 años, 2 meses

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    Lady Reportera o la falta de vocación
    Laura Haddad
    Xalapa, Ver. 29 de Junio 2016
    A los pocos días que empecé a reportear, recuerdo, que caí en el hecho de que no había contemplado algo: ME ENGENTO FÁCIL. Y ello, aún no se me quita, pero pues ni modo… Hay que entrarle. Y eso me quedó bien claro ese mismo momento que me tocó cubrir un acto con mucha gente y entre empujones.
    El caso viral que se dio en las redes de una joven reportera que no se quiso mojar los pies me dio muchísimo coraje más allá del hecho. Mi coraje se fue: 1. Hacia las personas que cargaron a esa mujer y ello me llevó a cuestionarme “¿por qué lo hicieron?”, es decir, ¿cómo es que ven el resto de la gente a los reporteros para que en un momento dado, decidan hacer algo así? La joven reportera ha expresado que fueron esa señora y ese señor quienes se ofrecieron a cargarla. Si fue así, me preocupa esa conducta en esas personas.
    El “Santo oficio”
    Por un lado, el ser reporteros o reporteras (sí, voy a dejar de lado el término Periodista y sólo manejaré el de Reporteros) nos coloca socialmente en otro sector dado a las características peculiares de nuestro trabajo. Y esto lo he sostenido cuando algunos otros profesionistas o trabajadores de otras labores me han querido increpar sobre los casos de asesinatos a periodistas, preguntando ¿por qué la muerte de un o una periodista debiera ser más “importante” que la de, por ejemplo, un carnicero? Mi respuesta ha sido simple y entendida: “porque no se ha conocido, hasta ahora, que un carnicero haya sido asesinado porque a alguien no le gustó cómo cortó unos bisteces”.
    Pero si bien es cierto esto, el que un par de personas hayan cargado a una reportera para evitar que se mojara los pies, me recuerda más a un acto que remite más a subordinados frente a ¿quién o quiénes?, ¿una reportera? o ¿alguien que esas personas, creen tiene un Poder. Y es en este punto donde la actitud de esa joven trabajadora de TV Azteca me parece reprobable, al aceptar tal acto de sublimación a lo que ella representa? Y entonces me parece que si bien, quizá no sea motivo para que esas fotografías y por ende, el hecho se vuelva Noticia, sí es necesario su visibilización con el fin de reflexionarlo y también criticarlo. Y qué mejor que seamos nosotros, los mismos Reporteros y Reporteras, las y los comunicadores quienes laboramos en Medios y Empresas como TV Azteca, y reprobemos tal conducta.
    La gente, la sociedad ya ha hecho lo propio: Memes de burlas bien ganados. Pero en el caso de quienes estamos al mismo nivel que ella, Lydia Cumming, pensemos, reflexionemos y analicemos: ¿qué pasa para que una joven reportera cometa tal imprudencia?
    Hace algunos años di clases en una universidad privada, a jóvenes que estudiaban la Licenciatura de Comunicación. Me tocó impartir materias que tenían qué ver con el Periodismo y así noté la falta de interés en ellos por esta profesión. La mayoría de mis estudiantes estaban estudiando Comunicación porque querían más bien estar en la farándula. Recordé pues a mi compañera de universidad que deseaba ser actriz de telenovelas y cantante –finalmente terminó en portada de la revista H Hombre- y que mi maestra de Teoría de la Comunicación en alguna clase, frente a todos, expresó cómo le llamaba la atención que en una de las emisiones de Miss Universo, las concursantes eran estudiantes de Comunicación.
    Así pues, considero que si están existiendo reporteras y reporteros como Lydia, quien finalmente ahora es una desempleada más, es porque no hay vocación por el Periodismo en esta carrera. Aun cuando ignoró qué estudios tenga esta chica, es evidente que lo suyo no es reportera ni ser periodista.
    Ni tanto que queme al Santo…
    Por otro lado, ella no es peor que quienes se van al otro extremo de su caso y aquí retomo otra experiencia de la que fue testigo: Durante las inundaciones en Tlacotalpan Veracruz, ocurridas en 2010, me tocó observar como los ‘leenoticias’ de TV Azteca Veracruz llegaron a mojarse (sólo a mojarse) para transmitir todo el noticiario así, con el agua más arriba de las rodillas, usando el nivel que había subido a manera de “escenografía”, colocados en el primer cuadro de esa ciudad Patrimonio de la Humanidad, donde su hermosa arquitectura aún lo era pese al río desbordado que la inundaba. Los lectores de noticias nunca se fueron a hacer trasmisión con el agua lo suficientemente arriba de las rodillas como para dar y darse una idea de la tragedia que vivía el pueblo mientras ellos, realizaban su trabajo, su montaje. Tampoco se fueron a dar una cobertura por las zonas más afectadas donde el nivel del agua era lo menos, ante toda la inmundicia que flotaba y la desolación que se respiraba.
    Ambas conductas me parecen lamentables por parte de quienes hacen un show y no informan, pero juran ejercer periodismo.
    Y aquí cito a Andrés Solís Álvarez, periodista quien se ha especializado en la elaboración de un manual de auto protección para el gremio en México, sobre lo que apuntó de nunca correr riesgos innecesarios a la hora de brindar una cobertura de desastres y le doy la razón en que para ello, hay que planear. Este aspecto, no lo pongo en duda ni a discusión, pero sí a las conductas deplorables de quienes representan a los Medios, de quienes (mal o bien, improvisados o no) somos encargados de elaborar información en este país y difundirla, ellos y ellas que con tales conductas abonan más a nuestra desgastada imagen como Reporteros, como Comunicadores y (en el mejor de los casos) como Periodistas tenemos. Llevando tales al extremo tal desgastada imagen, entonces, no nos extrañe pues que la gente no sienta empatía con nosotros ni nuestro oficio, cuando somos agredidos, violentados o asesinados ¿y por qué habrían de sentirla? Si somos quienes ante un desastre, no queremos mancharnos los zapatos aunque ahí mismo esté gente que lo haya perdido todo incluyendo el poco calzado que tenía, ¿o no?

    • Hola, Laura:
      Es un tema mayor el de la empatía que la sociedad siente por los periodistas en México, en todo el mundo. Sin embargo, aunque tomemos como marco de referencia solo América Latina, en países como Argentina o Colombia, los periodistas tienen más credibilidad que entre la sociedad mexicana. ¿Por qué? Necesitamos un buen análisis, mucha autocrítica y un gran remiendo.
      ¡Saludos!