Brutalidad y burocracia del ISIS: la investigación del NYT basada en miles de documentos hallados

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“Hola a todos, quería compartir lo que aprendí de los más de 15,000 páginas de documentos del ISIS que mi equipo y yo descubrimos en cinco viajes diferentes a Iraq. Recuperamos los registros en 11 ciudades y pueblos diferentes. Primero, cómo los encontramos”.

Así comienza un hilo en Twitter escrito por la periodista Rukmini Callimachi para explicar cómo fue la investigación que desentraña el funcionamiento del Estado Islámico.

La investigación está basada en los miles de documentos hallados y decenas de entrevistas.

Entre todo el papeleo encontrado destacan constancias de la detención de un adolescente de 14 años por reír durante un rezo, contratos de alquiler, multas por vestimenta inapropiada o impuestos, muchos impuestos, por casas, terrenos, animales, comercios.

Muestran cómo ISIS funcionó con brutalidad y con burocracia. 

Callimachi explica: “Cuando la gente me pregunta cómo el ISIS hizo dinero, le doy la vuelta a la pregunta y les pregunto: ‘¿Cómo generan ganancias Estados Unidos, Francia, Alemania o el Reino Unido? Sí. ISIS ganó dinero de la misma manera: gravando todo bajo su dominio”.

La recaudación de impuestos fue la principal fuente de ingresos para Estado Islámico y no el petróleo, según documentos descubiertos.

Y no solo recogió los impuestos, se hizo cargo de la basura, rellenó baches, dirigió una oficina matrimonial y emitió certificados de nacimiento impresos en el Estado Islámico estacionario, los bebés nacido bajo su bandera.

Callimachi escribe que bajo el dominio del ISIS las calles eran más limpias, y el agua y las alcantarillas funcionaban mejor que bajo el gobierno iraquí, a pesar de frecuentes ataques aéreos.  Eficiencia administrativa.

 

¿Dónde estaban esos documentos?

Callimachi dice qua hace años aprendió que los terroristas tienen la costumbre de acumular enormes cantidades de papeleo, así que en 2013 descubrió los memorandos de Al-Qaeda en Mali, sus combatientes los habían sido llevados a través de las dunas y en ellos estaba detallado el plan de la Yihad.

A finales de 2016, cuando comenzó la operación para recuperar Mosul, corrió hacia allá. A diferencia de Mali, tenía mucha más competencia de los servicios de inteligencia. Semana tras semana negociaron para conseguir el acceso a edificios con el logotipo de ISIS, solo para descubrir que ya se habían limpiado.

La periodista dice que estuvo varias semanas en Iraq y recorrió innumerables edificios que desde el exterior parecían prometedores. A todos había llegado demasiado tarde. “Casi me había rendido cuando el día antes de mi vuelo de regreso a Nueva York, el 16 de diciembre de 2016, recibí un consejo para ir a un edificio en específico”, dice.

Un aldeano de la localidad de Omar Khan, un pequeño punto en el mapa de las llanuras de Nínive que las fuerzas de seguridad iraquíes despejaron mientras se acercaban a Mosul, recordaba haber visto pilas de papel dentro de la sede provincial del Ministerio de Agricultura del Estado Islámico. “Era el tipo de lugar en el que los agentes de inteligencia contra los que competía no estaban interesados”.

 

“Llegamos al edificio horas antes de mi vuelo nocturno de regreso a Nueva York. El edificio estaba vacío. Al salir, me detuve en lo que pensé que era una dependencia. Y no fue así. El piso estaba cubierto con montones de carpetas amarillas como esta”:

 

La periodista dice que había centenares de estos documentos. Con permiso de las fuerzas de seguridad que los acompañaban los resguardaron. Eran pilas de hojas que ocuparon una buena parte de las camionetas en las que iban y el espacio entre sus colegas y el asiento trasero. Con todo esto corrió al hotel para empacar y regresar a Nueva York.

Volvió a principios de 2017 al lugar. Haber encontrado aquellos documentos en la localidad de Omar Khan, al sur de Mosul, le mostró que tenía que permanecer fuera de los caminos trillados. En cada ciudad que visitó los residentes podían nombrar las ubicaciones de los HQ del ISIS. Casi nunca llegó a tiempo, pero buscó estructuras secundarias.

“Aprendimos a leer el paisaje en busca de pistas”, dice.

ISIS tenía una inclinación por desfigurar cada lugar que ocupaban con sus consignas, especialmente la palabra “baqiya”  La reportera no habla árabe, pero cuenta que aprendió la grafía, la forma de esta: باقية. Significa: “permanecerá”.

Luego se dio cuenta que el tema de uno de los boletines del ISIS que cargó en internet no estaba a la vista. El contenido hace referencia a eventos que ocurrieron en 2015, aproximadamente dos semanas antes de que el grupo terrorista cargara online primera edición de Naba. “Básicamente, al igual que un editor que prueba un prototipo en un grupo focal, ISIS distribuyó una prueba a los residentes del califato”.

Para determinar su autenticidad, pidieron ayuda con académicos, incluido Mara Revkin, quien ha realizado varios viajes a Mosul para estudiar el gobierno del grupo; Aymenn J Al-Tamimi, un experto en ISIS y el CTC at West Point, que analizó los registros de Osama bin Laden.

 

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